Unos balnea de la primera mitad del siglo II sobre una pequeña meseta junto al arroyo de las Presas, lo único que queda de la villa a la que servían. A mediados del siglo III dejaron de ser baños y se acondicionaron como factoría de salazones y de púrpura, que funcionó hasta finales del siglo IV. Los restos están a pie de la N-340, pasada la barriada de Los Boliches.
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