Una torre vigía nazarí de 10 metros a la entrada del puerto deportivo de Benalmádena, que las Ordenanzas de 1497 ya citan y que Castilla reparó para la guarda de la costa. En 1567 Pedro de la Chica, el mismo albañil de Torre Quebrada, le añadió el revellín cónico de la base contra el empuje del viento; la doble imposta del remate también es cristiana. Su interior no se puede visitar.
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