El convento benedictino que Alfonso II dedicó a San Juan Bautista y que tomó el nombre de San Pelayo al recibir las reliquias del mártir en 994. Lo que se ve hoy es de la Edad Moderna: la iglesia se reedificó en 1590, las torres son de 1650, el conjunto se rehízo a finales del siglo XVII y la Vicaría, con su fachada barroca, se empezó en 1703. Por la calle del Águila se accede a la sede de la Academia de la Lengua Asturiana.
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